La ex-Colegiata de Santa María es de corte renacentista y barroco. Destacan sus dos galanas torres y la simetría de su fachada. En el interior tres naves, la central con un retablo presidido por la patrona de la villa, Nuestra Señora de la Asunción.
Como hicimos en la Iglesia de San Martín, conviene detenernos en las capillas laterales. La más importante, la de Santa Casilda, que fue mandada construir por Don Juan de Muñatones. Don Juan nació en Briviesca en 1502, estudió en Salamanca, se ordenó agustino y en 1562 asistió a la apertura del Concilio de Trento. Durante su pontificado encargó a Pedro López de Gamiz el retablo de Santa Casilda. A su muerte en 1571, fue enterrado en Segorbe y posteriormente se trasladaron sus restos a esta capilla.
Otra de las capillas, la del Sagrario, es una joya barroca mandada construir por Soto-Guzmán
Origen:
La Colegiata de Santa María es la sucesora de la altomedieval llamada de Nuestra Señora de Allende, situada extramuros de la villa en el término que hoy llaman Aliende y que pervivió todavía como ermita hasta mediados del siglo XIX; según Juan Sanz, la ermita de Nuestra Señora de Allende estaría en el km. 278 de la carretera Madrid-Irún, a unos 500 metros de la estación del ferrocarril en dirección Sur. En el año 1316, bajo el mecenazgo de doña Blanca de Portugal, señora de la villa, los vecinos piden al abad y canónigos que asuman la empresa de levantar una Colegiata intramuros de ella, aspecto éste que se correspondía con los deseos de doña Blanca de acabar con la dispersión del poblamiento medieval (se la llamaba de los “Siete Barrios”). La nueva construcción debió prolongarse en el tiempo, a pesar de la dotación de dos mil maravedís anuales asignados por doña Blanca. Es muy probable que se aprovecharan materiales de la antigua Iglesia de Allende, siendo sin duda uno de ellos la escultura policromada que figura en el ojo de buey del frontispicio de la Iglesia; igualmente otros vestigios podrían ser los numerosos tirantes policromados que forman parte de la estructura de la cubierta.
Descripción de la antigua Colegiata:
A la vista de las actuales conservadas en la actual iglesia de Santa María, podemos adivinar algunas de las características de la iglesia bajomedieval; constó de triple nave, las laterales más estrechas que la central. La capilla Mayor se abría a la nave central con su planta profunda, compuesta de sencillo ábside poligonal de tres paños; dispuso asimismo de un claustro adosado a la nave de la Epístola, a la que se abría a través de un arco apuntado actualmente ciego; este claustro estaba construyéndose aún en 1392. Una torre, posiblemente exenta y ubicada a los pies del templo, completaba el conjunto. De este elemento, que ya en 1762 necesita verse privado de parte de su alzado superior porque está poniendo en peligro la fábrica del templo, parecen derivarse todos los problemas estructurales que provocaron la parcial reconstrucción de la iglesia a finales del siglo XVIII.
Al igual que sucede con la otra parroquia intramuros de antigua villa, San Martín, esta iglesia colegial contó con un espacio sepulcral alojado en el interior del templo en función de la jerarquía social: uno privilegiado dentro de la estructura del mismo (capilla de Santa Casilda y capilla del Sacramento por ejemplo) o bien en el mismo suelo de las naves, siendo las sepulturas ordenadas también jerárquicamente en función de la lejanía o proximidad al Altar Mayor.
Descripción Colegiata Actual:
De 1789 data el inicio de las obras que supondrán la total reconstrucción del tercio inferior del templo, con la erección de la nueva fachada y torres según la traza dispuesta por Manuel Echanove , al tiempo que se acometen otras reformas para la renovación interior del espacio eclesial. Las obras estaban ya conclusas en 1794 y dieron como resultado la imagen actual de la ex – Colegiata.
La fachada principal, fechada entre 1789 y 1792 está formulada en tres cuerpos verticales con el cuerpo central flanqueado por dos torres de planta cuadrada, con un cuerpo de campanas cubiertas con casquetes semiesférico

Horizontalmente, la fachada presenta dos cuerpos separados por uno más pequeño en el centro; el cuerpo más bajo es de grandes dimensiones y está armonizado por tres grandes edículos que anticipan la planta de tres naves. El cuerpo intermedio, que da paso a las torres, tiene la hornacina de la Virgen y dos relojes de sol laterales.
Posee tres puertas de acceso, que se corresponden con cada una de las tres naves de que consta la iglesia y que se encuentran separadas por pilastras corintias sobre plinto estriado y muy plano. Encima de las puertas laterales se colocan frontones triangulares, siendo curvo el de la nave central, encima de la cual se observa una hornacina donde se conserva la imagen de nuestra Señora de Allende, obra del siglo XV. La entrada central está más adentrada con respecto a las entradas laterales y custodiada por dos columnas corintias a los lados del portón, además de otra para cada lado, pero esculpidas en relieve en la fachada más exterior.
La iglesia es casi catedralicia. abriéndose en una cúpula central ovoide partida en ocho trapecios, rematados con abundante decoración geométrica y sostenida sobre cuatro pechinas, también decoradas. El interior presenta tres naves, de la misma altura, separadas por pilares y con bóvedas de crucería decoradas con motivos geométricos en época barroca. La planta es de tipo gótico recuperado durante el barroco, consistente en planta de salón y la citada igualdad de alturas entre todas sus naves. Posee también una sacristía de gran tamaño, cubierta con bóveda vaída decorada.
Nave del Evangelio:
Retablo del Rosario, obra del principios del siglo XVII, con la originalidad de representar en torno a la hornacina central un rosario con sus cuentas, entre las que están representado quince relieves con los Misterios. Actualmente, en la hornacina central hay colocado un San Roque, aunque originalmente figuró una Virgen del Rosario.
Retablo de San Pedro, lo más destacado es la presencia de la imagen de San Pedro Papa, sentado en cátedra.
Retablo de Santa Teresa, Obra del siglo XVIII, con imagen de Santa Teresa , y rocallas.
Retablo del ábside del Evangelio, dedicado a Cristo en la cruz, es obra neoclásica. Así mismo, se encuentran en la nave del Evangelio dos sepulcros de arcosolio apuntado, con esculturas yacentes de época gótica.
Nave Central:
El Retablo Mayor es obra de mediados del siglo XVIII. Esta monumental pieza barroca fue mandada construir por D. Manuel Quintano Bonifaz y está dedicado a la Virgen María con el Niño en brazos (obra gótica de fines del siglo XV). Las columnas salomónicas que custodian a la patrona, lo enmarcan dentro del barroco pleno; de la estatua de la Virgen policromada cabe destacar la extraordinaria esbeltez del cuello y el plegado de sus vestidos. De fecha del retablo son las representaciones polícromas de San Joaquín y Santa Ana, San Pedro y San Pablo, así como las rocallas que culminan el conjunto con una escultura de San Miguel Arcángel y un Pantocrátor.
Nave de la Epístola:
Retablo de Santa Casilda: colocado en la capilla de su nombre, parece obra atribuible a Pedro López de Gámiz y Pedro Guillén, autores del Retablo de Santa Clara en torno a 1565. Lleva los mismos elementos decorativos, concebidos también de manera análoga sin dorar ni policromar, realizado en madera de nogal. Está compuesto de sotabanco, pequeño banco, un cuerpo principal y remate, articulándose verticalmente en tres calles. Además de la imagen de la santa, aparecen representados San Iñigo de Oña, San Juan de Ortega y San Sixto Papa, añadiéndose otras figuras de índole religiosa.
También
existen una serie de relieves dedicados a la pasión de Cristo y a
escenas de la vida de Santa Casilda, colocados en el bancal. Las
puertas del tabernáculo se encuentran enriquecidas con relieves de
ángeles. En los laterales, unas figuras de muchachos que portan los
escudos de los patronos de la capilla: los Muñatones y los Sánchez de
Briviesca. A ambos lados del retablo se dispone una pulsera que cierra
los laterales, llegando a tocar la pared de la capilla, adoptando una
forma semicircular; en ella se disponen tres hornacinas, estando las
dos superiores coronadas de frontón triangular.
Capilla del Sagrario: para algunos autores es la joya del barroco en Briviesca, constituyendo algo así como una miniatura de los grandes retablos de su época. Su única calle contiene tres partes: un banco al que pertenece el lugar del sacramento tras una bellísima tabla del señor coronado de espinas; sobre él se alza el expositor que guardaba la custodia obsequio de Don Francisco de Soto Guzmán (fundador junto con sus hermanos de esta capilla), de gran valor artístico.
Una claraboya de gran tamaño se abre sobre el expositor y ante ella se yergue una primorosa talla de la Inmaculada Concepción. Todo el altar está ornamentado con motivos vegetales del más puro sentido barroco. Sin embargo, lo más destacado de la capilla es su altísima cúpula primorosamente decorada y representando la apoteosis del Sacramento en ocho frescos trapezoidales que cubren su intradós, coronado por linterna octogonal que se concluye en media naranja.
Los vanos alternan con la decoración en la linterna. Los muros de la capilla presentan en sus ángulos superiores, pintados también al fresco, bellísimos medallones que sostienen graciosos ángeles niños apoyados en róleos ocres. Las escenas de estos medallones corresponden también al Antiguo Testamento. Las armas de los Soto Guzmán están sobre las dos puertas que dan acceso al Sagrario desde la Capilla funeraria y ante sacristía.
En la actualidad la Iglesia de Santa María permanece cerrada al culto y al público en general ante el deterioro de su interior, habiéndose procedido en el año 1997 a la restauración de cubiertas y cornisas.
Situación:
En la actualidad la Iglesia de Santa María permanece cerrada al culto y al público en general ante el deterioro de su interior, habiéndose procedido en el año 1997 a la restauración de cubiertas y cornisas.